Precisar

Jean-Michel Frodon: Decir que en el cine se ha organizado la memoria del siglo veinte implica que esta memoria no está en las otras artes…

Serge Daney: En parte también está en la música popular, y fue allí, en el jazz, antes de que se cerrara en sí mismo que se hospedó, pero no de la misma manera que en el cine. El cine es el único “arte” donde, a través de los actores, nos hemos visto envejecer. Eso no existe en la pintura, no después de Duchamp. Tampoco está en la música después de Schönberg. Ni siquiera en la literatura, que parece haber resistido sólo dentro de los imperios: los Estados Unidos o Rusia, la memoria del gulag será una memoria escrita (a través de Solzhenitsyn, que es más que un periodista que un escritor). En el cine sólo se han capturado algunos fragmentos póstumos o notas. El cine, obviamente, no es un recuerdo exacto de siglo, pero es el único que realmente echaremos de menos. Porque, por los movimientos de acompañamiento que accionó, incluso delirios de masas, podría tratar de funcionar como luto de masas. De hecho, lo hizo en algunos pocos países, en los Estados Unidos, en Italia.

JMF: ¿Cómo es que el cine ha cumplido con esta función de guardián de la memoria?

SD: Probablemente debido a que acampó entre el subconsciente y el consciente, sobre lo que Freud llama el pre-consciente de una época. Eso significa que en realidad no es una lengua, pero sigue siendo un territorio con reglas. El cine da cuenta de lo que está a punto de acontecer. Lo que va acontecer desde los cuerpos, desde los actores, de una situación, de una sociedad. Se revela por medio del registro, la grabación. Un gran cineasta es sólo alguien que es mejor que otros en dar a luz. Jacques Tati no inventó el mundo en el que Francia estaba imbuida ya en 1967, sino que lo vio y descubrió la manera de mostrarlo. Playtime es la última película francesa con una verdadera grandeza. El cine no es un arte de los visionarios, es un empujón que se llevó a cabo con máquinas de registro (cámaras, filmadoras, grabadora de sonidos) y registros maquinados (los actores, las historias). Permite pasar del subconsciente de la sociedad a una cierta conciencia de las singularidades que pueblan la sociedad, pero nada más. Demasiada conciencia mata el deseo, mata el arte. Se puede ver cada vez que las preocupaciones militantes o propagandísticas pasan a primer plano. El cine sólo permite  precisar, ni más ni menos. Ha ayudado a muchas personas a comenzar un viaje en búsqueda de una cierta verdad de su tiempo -y de ellos mismos dentro de su tiempo- a través de imágenes, aunque esta verdad no residiera en las imágenes mismas.

Traducción de Espectador Emancipado, de la versión en inglés de Laurent Kretzschmar. El texto original de la entrevista, en francés, apareció por primera vez en Le Monde el 7 de julio de 1992.

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