Notas en un cuaderno

Claude Chabrol, ¿qué concepción de la crítica  tiene usted, y de que forma le condujo a la dirección cinematográfica?

Creo que en esa época yo era mucho más impresionista que ahora. De todas maneras, el gran interés de la crítica es que ayuda a clarificar ideas. Hablar de películas es algo que permite estudiar los elementos visuales de manera más seria que si nos contentamos sólo con mirarlas. Es como si tomáramos notas en un cuaderno.

Cuando era crítico, ¿tenía ya la intención de dedicarse a hacer películas?

Lo esperaba. Pienso que, salvo excepciones, la crítica difícilmente puede ser un fin en sí misma. Sólo he conocido a un crítico que lo fuera absolutamente: André Bazin. Aparte de él, la mayor parte de los que hacen crítica lo hacen, o bien con vistas a hacer cine, o bien para profundizar en ciertos problemas, estéticos o de otro orden: no es algo que esté únicamente basado en el placer de explicar a la gente por qué a uno le gusta tal película o no.

Hacer crítica forma parte de la aventura individual, pero en relación con la creación, se corresponde, no obstante, con una abdicación, salvo si se posee verdaderamente el espíritu de crítico, como era el caso de André Bazin, pero eso es algo muy raro.”

Entrevista con Claude Chabrol, Jean Collet, Michel Delahaye, Jean-André Fieschi, André S. Labarthe y Bertrand Tavernier, La Nouvelle Vague. Sus protagonistas (Paidós, 2004)

El infierno (Claude Chabrol, 1993)

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Archivado bajo Crítica de la crítica, Textos de directores

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