Triturar

“… La ley de la calle es la historia de una desilusión. Al encarnarse, el ideal decepciona. Las estrellas, idolatradas, se condensan (recordar a Kurtz-Brando en Apocalypse Now). Todo esto es normal. Un cineasta que quiere repensar los poderes de la ilusión en el cine tiene la necesidad de creer que el mundo (el mundo de verdad) es ya una ilusión. Que está hecho de apariencias, del guiños del cielo y de falsas evidencias de la tierra. La linda escena, muy disneyana en su candor, en la que un apaleado Rusty James sueña su muerte, y donde se ve su cuerpo levitando convertido en un alma en tránsito que sobrevuela un campo de nubes y de lloronas, es quizás estricto revelador de la verdad de este cine. El mundo, en el fondo, casi no existe. El cineasta tritura su materia nada más que para recuperar un poco de su alma.”

La ley de la calle, Serge Daney, Cine, arte del presente (Santiago Arcos, 2004)

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