Archivo de la etiqueta: Sontag

Complemento de ingenio

El cine es emoción, afirma Samuel Fuller en Pierrot le fou, y se supone que Godard comparte la idea. Pero para Godard la emoción siempre llega acompañada por un complemento de ingenio, por alguna trasmutación de sentimientos que él instala claramente en el centro de creación artística. Esto explica en parte la preocupación de Godard por el lenguaje, tan oído como visto en la pantalla. El lenguaje es en este caso un medio que sirve para distanciarse emocionalmente de la acción. El elemento visual es emocional, inmediato; pero las palabras (incluidos signos, textos, narraciones, dichos, recitados, entrevistas) son menos candentes. En tanto que las imágenes invitan al espectador a identificarse con lo que ve, la presencia de las palabras lo convierten en crítico.”

Godard, Susan Sontag, Estilos radicales (Santillana, 1985)

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones

Arrebato

“Todo comienza con aquel instante, hace un centenar de años, cuando el tren entró a la estación. La gente asimiló las películas, al igual que el público gritaba lleno de excitación, y en verdad se encogía, cuando la locomotora parecía dirigirse hacia ellos. Hasta el momento en que la llegada de la televisión vació las salas cinematográficas, en la visita semanal al cine se aprendía (o se trataba de aprender) a caminar, a fumar, a besar, a pelear, a sufrir. Las películas daban indicaciones acerca de cómo ser atractivo, por ejemplo (…)  Pero fuera lo que se aprendiese en ellos era sólo una parte de la vivencia más amplia que consiste en perderse en los rostros, en las vidas que no son la propia: es la manifestación del deseo más inclusiva encarnada en la experiencia del cine. La más intensa era sencillamente entregarse, dejarse llevar por lo que ocurría en la pantalla. Se deseaba que la película arrebatase.

La primera condición para sentirse arrebatado era la abrumadora presencia física de la imagen. Y las condiciones de ir al cine garantizaban la experiencia. Ver una gran película sólo por televisión es como no haberla visto realmente (Lo mismo puede decirse de los telefilmes, como Berlin Alexanderplatz de Fassbinder, y las dos partes de la serie Heimat, de Edgar Reitz) No se trata sólo de la diferencia de dimensiones: la superioridad de la imagen mayor de la sala comparada con la pequeña de la caja en casa. Las condiciones de atención a la película en un ámbito deméstico son absolutamente irrespetuosas. Puesto que las cintas ya no tienen un tamaño único, las pantallas caseras pueden ser tan grandes como la pared del salón o el dormitorio. Pero se sigue estando en un salón o en un dormitorio, solo o acompañado por familiares. Para sentirse realmente arrebatado, se ha de estar en una sala cinematográfica, sentado en la oscuridad entre gente anónima.”

Un siglo de cine, Susan Sontag, Cuestión de énfasis (Alfaguara, 2007)

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones

Atroces

“La persona que está perennemente sorprendida por la existencia de la depravación, que se muestra desilusionada (incluso incrédula) cuando se le presentan pruebas de lo que unos seres humanos son capaces de infligir a otros (en el sentido de crueldades horripilantes y directas), no ha alcanzado la madurez moral o psicológica. A partir de determinada edad nadie tiene derecho a semejante ingenuidad y superficialidad, a este grado de ignorancia o amnesia.

En la actualidad un enorme archivo de imágenes hace más difícil mantener este género de defecto moral. Debemos permitir que las imágenes atroces nos persigan. Aunque sólo se trate de muestras y no consigan apenas abarcar la mayor parte de la realidad a que se refieren, cumplen no obstante una función esencial. Las imágenes dicen: Esto es lo que los seres humanos se atreven a hacer, y quizá se ofrezcan a hacer, con entusiasmo, convencidos de que están en lo justo. No lo olvides.”

Ante el dolor de los demás, Susan Sontag (Alfaguara, 2003)

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones

Tranquilizadora

“El acto fotográfico, un modo de certificar la experiencia, es también un modo de rechazarla: cuando se confina a la búsqueda de lo fotogénico, cuando se convierte la experiencia en una imagen, un recuerdo. El viaje se transforma en una extrategia para acumular fotos. La propia actividad fotográfica es tranquilizadora, y mitiga esa desorientación general que se suele agudizar en los viajes. La mayoría de los turistas se sienten obligados a poner la cámara delante de ellos y toda cosa destacable que les sale al paso. Al no saber cómo reaccionar, hacen una foto. Así la experiencia cobra forma: alto, una fotografía, adelante. El método seduce sobre todo a gente subyugada a una ética de trabajo implacable: alemanes, japonenes y estadounidenses. El empleo de una cámara atenúa su ansiedad provocada por la iniciativa laboral cuando están de vacaciones y presuntamente divirtiéndose. Cuentan con una tarea que parece una simpática imitación del trabajo: pueden hacer fotos.”

En la caverna de Platón, Susan Sontag, Sobre la fotografía (Alfaguara, 2006)

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones

No explica nada

“Las películas de Godard están particularmente dirigidas a la demostración, más que al análisis. Vivre sa vie es una exhibición, una presentación de pruebas. Muestra que algo ocurrió, no por qué ocurrió. Expone la inexorabilidad de un acontecimiento.

Por esta razón, las películas de Godard, pese a las apariencias, son drásticamente antitópicas. En el arte comprometido con lo social, las producciones tópicas  nunca pueden limitarse a mostrar que algo es. Debe indicar cómo. Debe demostrar por qué. Pero lo más importante de Vivre sa vie es que no explica nada. Rechaza la causalidad.”

Vivre sa vie, de Godard, Susan Sontag, Contra la interpretación (Alfaguara, 1996)

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones

La literatura como modelo para el cine

“La actitud que Godard introduce en el medio cinematográfico recibe a menudo la denominación despectiva de literaria. Generalmente, esta imputación da a entender –como cuando a Satie lo acusaron de componer música literaria o a Magritte de pintar cuadros literarios– que el autor se preocupa por las ideas, por la conceptualización, a expensas de la integridad sensual y de la fuerza emocional de la obra, o en términos más amplios, que tiene el hábito (una suerte de mal gusto, según se supone) de violar la unidad esencial de una forma determinada de arte mediante la introducción en ella de elementos ajenos. Es innegable que Godard se ha consagrado valerosamente a la empresa de representar o encarnar ideas abstractas como ningún cineasta lo ha hecho antes que él. En varias películas incluso intervienen intelectuales invitados: un personaje de ficción tropieza con un filósofo de carne y hueso (la heroína de Vivre sa vie interroga en un café a Brice Parain sobre el lenguaje y la sinceridad; en La chinoise, la joven maoísta discute en un tren con Francis Jeanson sobre la ética del terrorismo); un crítico y cineasta recita un monólogo especulativo (Roger Leenhardt, vehemente y conmovedor, sobre la inteligencia en Une femme mariée); un veterano portentoso de la historia del cine tiene la oportunidad de reinventar su imagen personal un poco empañada (Fritz Lang interpretándose a sí mismo, una figura del coro meditando poesía alemana, Homero, el cine y la integridad moral, en Le mépris).

Por su parte, muchos de los personajes de Godard musitan aforismos para sus adentros o entablan discusiones con sus amigos sobre temas como la diferencia entre la derecha y la izquierda, la naturaleza del cine, el misterio del lenguaje y el vacío espiritual que se oculta tras las satisfacciones de la sociedad de consumo. Además, las películas de Godard no sólo están pletóricas de ideas, sino que muchos de sus personajes tienen una ostensible cultura literaria.

En verdad, a juzgar por las múltiples referencias a libros, menciones de nombres de escritores, y citas y extractos más largos de textos literarios que aparecen en sus películas, Godard parece estar empeñado en una interminable competencia con el hecho mismo de la literatura, competencia que él intenta resolver mediante la incorporación de la literatura y las identidades literarias a sus películas. Y, aparte del uso original que hace de ella como objeto cinematográfico, Godard se interesa por la literatura como modelo para el cine y como medio para revitalizarlo y crearle alternativas. La relación entre el cine y la literatura es un tema que aflora reiteradamente en las entrevistas que concede y en sus propios escritos críticos. Una de las diferencias que subraya Godard consiste en que la literatura existe como arte desde el principio, pero el cine no. Sin embargo, también observa una fuerte semejanza entre las dos artes: que nosotros los novelistas y cineastas estamos condenados a analizar el mundo, lo real, no así los pintores y los músicos.”

Godard, Susan Sontag, Estilos radicales (Santillana, 1985)

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones

Compendio

“…la cinefilia (…) Surgió de la convicción de que el cine era distinto de todas las demás artes: la quintaescencia de lo moderno; patentemente accesible y, al mismo tiempo, poético, misterioso, erótico y moral. Tuvo apóstoles (era como una religión). El cine era una cruzada. Una forma de ver el mundo. Los amantes de la poesía, la ópera o la danza no creeen que sólo exista la poesía, la ópera o la danza. Pero los amantes del cine pensaban que sólo existía éste. Que las películas comprendían todo, y así fue. Era el compendio del arte y el libro de la vida al mismo tiempo.”

Un siglo de cine, Susan Sontag, Cuestión de énfasis (Alfaguara, 2007)

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexiones